jueves, 3 de marzo de 2011
De seres fantásticos... (IV)
La Neisha conoce su trabajo a la perfección. No hay otra como ella.
Educada en las antiguas tradiciones aprendió a levitar a los cinco años. Atravesar la materia le llevó tres más. Después aprendió los cantos secretos que se escuchan con el tacto. Le llevó cuarenta años aceptar que estaba muerta.
Hace dos días que fue besada por primera vez.
De seres fantásticos... (III)
Se planta ante uno y le sonríe. Al final uno comienza a impacientarse porque la sonrisa no desaparece. Tampoco dice nada. Plantado ahí delante de uno.
En un arranque sorprendente el ser le pasa a uno el brazo por los hombros, deja de sonreír y comienza a hablar. Ahora es aun peor: las estrellas comienzan a girar, la noche pierde su calidad oscura y se transforma en otra cosa. Un puré de patatas, por ejemplo. El ser es poderoso, no cabe duda.
Vuelve a abrir la boca y entonces pueden verse sus dientes afilados y sus miles de trompas succionadoras. Es el hrizonte de acontecimientos.
De seres fantásticos... (II)
Ya no puede dormir si antes no ha bebido el suficiente alcohol. Necesita descansar. Bebe, y entonces duerme. Pero sus sueños son agitados, insensatos, y le impiden descansar bien. Se le seca la boca, le arde el estómago. La cabeza se le embota. No vale para nada.
Por la mañana, a su lado en la cama, encuentra el rastro sudoroso de si mismo. De su vida echada a perder. Durante todo el día carga con el agotamiento de su imposibilidad.
Una noche vuelve a fijarse en la sombra doble en la pared. Se planta ante ella y por fin toma la decisión de introducirse en la grieta.
martes, 1 de marzo de 2011
De seres fantásticos... (I)
Hay que fijarse bien para llegar a verle. Aunque él se fija en todo aquello que pasa a su alrededor.
No participa, pues teme llegar a romperse de hacerlo. Observa en un rincón, escondido a plena luz, cómo fuman o beben los grupos de amigos o las parejas en los bares de cocktails. No dice nada. Nunca lo hace.
Anota mentalmente los agravios imaginarios. En el Libro de los Muertos de su pensamiento escribe los nombres de sus enemigos.
Formas del horror... (XVIII)
Nadie sabía a qué se dedicaba aquella persona singular. Toda su actividad parecía consistir en hacerse fotografiar con todo aquel que consintiera en ello. Pasaba horas enteras inquiriendo a los vecinos y transeuntes para que posaran junto a él, y cuando alguien consentía el hombre les saludaba cortésmente sacándose la chistera e inclinando la cabeza. Esto parecía hacerle feliz ya que algo parecido a una sonrisa se adivinaba bajo su enorme bigote pasado de moda.
Mas al revelar las fotografías, en su rostro podía intuirse una mueca de romper a llorar. Quien quisiera podía encontrarle siempre en el mismo lugar: en el cruce de dos calles, un sitio que había perdido el color y se había convertido en un rincón en blanco y negro.
Formas del horror... (XVII)
LA CANTANTE BORRACHA CAYÓ BAJO
El mejor momento del día llegaba cuando el señorito la llamaba. La vieja dama de la canción se arrastraba hasta el piano, vistiendo el delantal y la cofia; la botella de anís en la mano. sonaban las notas y ella cantaba con su voz almidonada canciones de gallinero y palomar. Los invitados se reían, pero ella, ante su audiencia, no dejaba de repetirse: "Ego sum lux mundi". "Yo soy la luz del mundo".
Formas del horror... (XVI)
¡ALELUYA!
El polvo lo había cubierto todo hacía tiempo. Había cubierto las botellas, había cubierto las copas vacías y había cubierto el mostrador del bar. Y a pesar de que los últimos clientes se habían marchado tiempo atrás, ellos continuaban allí; detenidos en el mismo gesto, esperando no sabían qué. El elegante camarero tras la barra esperando lo suyo con una mueca severa, y el empecinado cliente viendo como el polvo caía su copa de brandy. No se habían dirigido la palabra desde 1.980.
Formas del horror... (XV)
Estaba dentro de lo posible que aquello sucediera. Había soñado demasiadas veces con ello...Entonces el avión apareció en el cielo, cayendo en picado; oscureciendo la tarde; creciendo ante sus ojos y rugiendo cada vez más cerca; peinando las azoteas de los edificios del barrio; imparable en su caída hacia el joven. Podría decirse que guiado por una consciencia. Un plateado enviado del sueño que amenazaba muerte y destrucción. Nadie podría salvar al muchacho. Excepto él mismo y su deseo de detener al asesino alado.
Quedó colgado en el vacío.
Formas del horror... (XIV)
FOTOGRAFÍA MÁGICA
Ya que los botes, a punto de naufragar, se movían directamente hacía la cámara, el movimiento pudo ser congelado a I/250.
Cinco personas salvaron la vida gracias a ello.
Formas del horror... (XIII)
EL PEOR CUMPLEAÑOS DE TODOS
En la fotografía de la sección de sucesos se podía ver bien a las claras, aunque parecía que nadie se hubiese dado cuenta: el cuerpo sin vida del joven aun tocado con el gorrito de fiesta de cumpleaños. En su mano izquierda aferrado el teléfono móvil, pegado a la oreja; en la diestra un vaso con ginebra. A sus pies una hoja de cuaderno con números, en su mayoría tachados. Sobre la mesa, derramada, una ensaladera con ponche, globitos y una bandeja con sandwiches que comenzaban a estar rancios.
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